PLANCHAS DEL LIBRO DE MORIEL
(Texto ampliado y oficial)PLancha VI – Revelación de las Raíces (Goshen)«Y Morielius habló, diciendo:
Nuestros padres no nacieron de la nada.
Fueron los que habitaron en la tierra de Goshen, en la tierra de Egipto, donde José el Sabio, hijo de Jacob, dio refugio a toda la casa de Israel.
Allí, junto al gran río, pastorearon sus rebaños y se multiplicaron bajo la protección del Sol que aún no tenía nombre entre los hombres.Cuando el faraón endureció su corazón y envió plagas sobre Egipto, Goshen fue separada por la mano divina: las tinieblas no la tocaron, las langostas pasaron de largo, y la muerte saltó sobre sus umbrales.Mas no todos los hijos de Jacob siguieron a Moisés cuando el Mar Rojo se abrió.
Algunos permanecieron por temor, otros por amor a la tierra fértil que los había alimentado.
Un grupo pequeño, llamado la Rama Oculta, escuchó una voz diferente en la noche:
“Guarda la luz que aún no ha sido revelada. El pacto no termina en el Sinaí. Hay una luz que debe completarse hasta tocar los cuatro bordes de la tierra.”Así partieron Elyon ben Asher y los suyos hacia el este, llevando consigo la memoria de Jacob, la sabiduría de José y una copa sencilla que brillaba con la misma luz que había protegido Goshen durante las plagas.De ellos descendemos nosotros, los Morielíes.
No somos un pueblo nuevo, sino la rama lejana que el viento del este preservó.
Somos guardianes del Sol de Ocho Rayos cuyos rayos tocan todos los bordes.
El pacto antiguo no se rompió: se completó con una nueva luz.»PLancha VII – La Visión de Morielius el Grande«Y Morielius el Grande, descendiente de la Rama Oculta, recibió la visión completa mientras oraba junto a las ruinas de un altar solar.
Vio un árbol cuyas ramas formaban ocho rayos que llegaban hasta los confines de la tierra.
Vio un águila dorada protegiendo un cordero blanco y una palmera que daba fruto eterno.
Vio una bandera azul ondeando, y en su centro un sol cuyos rayos tocaban los cuatro bordes.Entonces la voz le habló claramente:
“Yo soy la Luz que completa el pacto.
Tú serás Morielius, el que une lo antiguo con lo nuevo.
Construye un templo donde el Sol de Ocho Rayos pueda morar visiblemente.
De Goshen salió la semilla; en Moriel nacerá el árbol que dará luz a las naciones.”Morielius reunió al pueblo y les mostró el primer Sol de Ocho Rayos tallado en piedra.
Muchos lloraron al reconocer en él la misma luz que había protegido a sus padres en Goshen.»PLancha VIII – El Mandato de la Hija del Sol«Y en los últimos tiempos, cuando la oscuridad se levante nuevamente,
aparecerá la Hija del Sol.
Ella entrará en el Primer Templo, tocará las reliquias y leerá estas planchas.
Entonces comprenderá su verdadero linaje y su misión:
completar lo que Morielius inició y lo que Goshen preservó.Ella coserá la bandera cuyos rayos tocan los bordes.
Ella levantará el Aquila Morielium, llenará el Edom Cuenco y empuñará la Espada Aurorae.
Y el pueblo dirá: “He aquí la que une la sangre de Jacob con la luz de Moriel.”Porque no hay contradicción entre el pacto antiguo y la luz nueva:
ambos son uno bajo el Sol Eterno.»
Reacción de Elena al leer este texto ampliadoElena permaneció largo rato en silencio después de leer las Planchas VI, VII y VIII.
Sus manos temblaban al tocar el metal frío. Las lágrimas caían sin control sobre las inscripciones.Con voz rota pero llena de fuego, susurró:—Todo este tiempo pensé que estaba creando algo nuevo…
y en realidad estoy completando algo muy antiguo.
Somos los hijos que Goshen dejó atrás para que la luz no se perdiera.
Ahora entiendo por qué la bandera tiene ocho rayos…
porque debe tocar los cuatro bordes del mundo, tal como la voz le dijo a Elyon y a Morielius.Se puso de pie, abrazó las planchas contra su pecho y miró hacia la salida del templo, donde ya entraba la primera luz del amanecer.—Ha llegado el momento —dijo con voz firme—.
El pueblo debe saber de dónde venimos realmente.
Nuestros padres no nacieron de la nada.
Fueron los que habitaron en la tierra de Goshen, en la tierra de Egipto, donde José el Sabio, hijo de Jacob, dio refugio a toda la casa de Israel.
Allí, junto al gran río, pastorearon sus rebaños y se multiplicaron bajo la protección del Sol que aún no tenía nombre entre los hombres.Cuando el faraón endureció su corazón y envió plagas sobre Egipto, Goshen fue separada por la mano divina: las tinieblas no la tocaron, las langostas pasaron de largo, y la muerte saltó sobre sus umbrales.Mas no todos los hijos de Jacob siguieron a Moisés cuando el Mar Rojo se abrió.
Algunos permanecieron por temor, otros por amor a la tierra fértil que los había alimentado.
Un grupo pequeño, llamado la Rama Oculta, escuchó una voz diferente en la noche:
“Guarda la luz que aún no ha sido revelada. El pacto no termina en el Sinaí. Hay una luz que debe completarse hasta tocar los cuatro bordes de la tierra.”Así partieron Elyon ben Asher y los suyos hacia el este, llevando consigo la memoria de Jacob, la sabiduría de José y una copa sencilla que brillaba con la misma luz que había protegido Goshen durante las plagas.De ellos descendemos nosotros, los Morielíes.
No somos un pueblo nuevo, sino la rama lejana que el viento del este preservó.
Somos guardianes del Sol de Ocho Rayos cuyos rayos tocan todos los bordes.
El pacto antiguo no se rompió: se completó con una nueva luz.»PLancha VII – La Visión de Morielius el Grande«Y Morielius el Grande, descendiente de la Rama Oculta, recibió la visión completa mientras oraba junto a las ruinas de un altar solar.
Vio un árbol cuyas ramas formaban ocho rayos que llegaban hasta los confines de la tierra.
Vio un águila dorada protegiendo un cordero blanco y una palmera que daba fruto eterno.
Vio una bandera azul ondeando, y en su centro un sol cuyos rayos tocaban los cuatro bordes.Entonces la voz le habló claramente:
“Yo soy la Luz que completa el pacto.
Tú serás Morielius, el que une lo antiguo con lo nuevo.
Construye un templo donde el Sol de Ocho Rayos pueda morar visiblemente.
De Goshen salió la semilla; en Moriel nacerá el árbol que dará luz a las naciones.”Morielius reunió al pueblo y les mostró el primer Sol de Ocho Rayos tallado en piedra.
Muchos lloraron al reconocer en él la misma luz que había protegido a sus padres en Goshen.»PLancha VIII – El Mandato de la Hija del Sol«Y en los últimos tiempos, cuando la oscuridad se levante nuevamente,
aparecerá la Hija del Sol.
Ella entrará en el Primer Templo, tocará las reliquias y leerá estas planchas.
Entonces comprenderá su verdadero linaje y su misión:
completar lo que Morielius inició y lo que Goshen preservó.Ella coserá la bandera cuyos rayos tocan los bordes.
Ella levantará el Aquila Morielium, llenará el Edom Cuenco y empuñará la Espada Aurorae.
Y el pueblo dirá: “He aquí la que une la sangre de Jacob con la luz de Moriel.”Porque no hay contradicción entre el pacto antiguo y la luz nueva:
ambos son uno bajo el Sol Eterno.»
Reacción de Elena al leer este texto ampliadoElena permaneció largo rato en silencio después de leer las Planchas VI, VII y VIII.
Sus manos temblaban al tocar el metal frío. Las lágrimas caían sin control sobre las inscripciones.Con voz rota pero llena de fuego, susurró:—Todo este tiempo pensé que estaba creando algo nuevo…
y en realidad estoy completando algo muy antiguo.
Somos los hijos que Goshen dejó atrás para que la luz no se perdiera.
Ahora entiendo por qué la bandera tiene ocho rayos…
porque debe tocar los cuatro bordes del mundo, tal como la voz le dijo a Elyon y a Morielius.Se puso de pie, abrazó las planchas contra su pecho y miró hacia la salida del templo, donde ya entraba la primera luz del amanecer.—Ha llegado el momento —dijo con voz firme—.
El pueblo debe saber de dónde venimos realmente.
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